Rayos UVA con control

Sigue habiendo una falta de información muy grande con respecto al uso de las máquinas de rayos, debido en gran parte al mal uso que se le ha dado antes de que en 2002 se aprobara un Real Decreto en 2002, que regula la venta y utilización de estos aparatos.
Muchas peluquerías y centros de estética tuvieron que abandonar este servicio ante la imposibilidad de llevar el control de clientes, sesiones y tiempo de cada uno dependiendo de su fototipo, así como los mantenimientos de las máquinas que deben ser anuales, el control de la potencia de las lámparas y las inspecciones a las que estamos sometidos.



Para empezar, la maquina de Rayos debe estar registrada en la DGA (es como la matriculación). En ese momento ya debe pasar una revisión técnica anual, y una inspección de sanidad, que como todas inspecciones son sorpresa).

Desde este lado del mostrador, en SOlyMAS tenemos claro lo que tenemos: 4 maquinas de lámparas, que garantizan la misma intensidad de bronceado siempre en el mismo tiempo, y con tiempos de exposición personalizados, porque hay muchos tipos de piel, además de cuatro fototipos y muchas veces uno ya viene bronceado y hay que tenerlo en cuenta.

Yo, como cliente, iría a un centro de bronceado y:
1 . - Exigiría ver la máquina en cuestión, para comprobar que está en condiciones, que están todas las piezas atornilladas, no con cinta aislante (se ve de todo por ahí). 
Debes ver la pegatina de revisión técnica ANUAL y la ficha del OK
2 . - Desconfiaría de las sesiones en la que no se pueda regular el tiempo para mí.
3 . - Buscaría el certificado del curso formativo de la persona que está controlando los rayos porque debe estar a la vista del cliente. Si no hay una persona que me personaliza la sesión según cómo tengo hoy la piel... me iría corriendo.



Nosotras todo el año tomamos rayos. Unas más que otras (para gustos estás los colores), y no nos vamos a sabotear ni perjudicar a nosotras mismas. Confiamos en tener lo mejor,
En verano es un sufrimiento estar tumbado al sol, sudando, quemándote, para no saber si te estás pasando de vueltas o no.  
Nos aconsejan cuidar con el sol, darnos cremas, protegernos... pero en muchas ocasiones, todos hemos comprobado, que aun con protección, ya sea por el día, la hora, el lugar en el mundo en el que estés... nos hemos acabado quemando. Una pena.

En un centro de bronceado profesional, el bronceado está bajo control.